Edificio Rialto
Plaça de l'Ajuntament, 17
Programación regular de la Filmoteca, de martes a domingo.
- Entrada general: 2,5€
- Abono 10 sesiones: 20€
- Tarifa reducida: Jóvenes hasta 30 años, Carnet de estudiante, Carnet Jove, Carnet Habitant del Rialto, Carnet FNAC, personas jubiladas, paradas y grupos de más de 10 personas: 1,5€
- Menuda Filmo: Entrada gratuita para menores de 14 años. Cada persona podrá sacar un máximo de seis entradas.
HORARIO TAQUILLA Venta de entradas 30 minutos antes de cada proyección para cualquiera de las sesiones del día.
Venta anticipada en taquilla.ivc.gva.es
“El cine es una patria por fuera de lo real”
Alexander Kluge
Al igual que el precoz cinéfilo Desplechin, que acudía desde muy temprana edad a las salas de cine, nos nutrimos de los sueños de la pantalla; vivimos con jubilosa intensidad en la cálida oscuridad de la sala; habitamos, gozosamente atrapados, en la caverna platónica; disfrutamos, en una placentera suspensión del tiempo, del haz de luz de la proyección.
Las salas, verdaderos templos paganos, son refugio seguro, a modo de útero materno que nos acoge, antes las inclemencias de la vida. Nos invitan a enredarnos en los entresijos de la realidad, a perdernos en los laberintos de la ficción, con la pasión escópica del voyeur, cuya mirada enfebrecida se proyecta a través de una ventana abierta al mundo, como nos cuenta el mago perverso de Hitchcock en La ventana Indiscreta. La pantalla, la sala, la proyección, están presentes, con más o menos protagonismo, en los filmes del ciclo, que se inscriben en ese amplio corpus de títulos que conforman lo que se conoce por “cine dentro del cine”.
Cantando bajo la lluvia y Cautivos del mal son dos relatos sobre significativos fragmentos de la historia del cine que retratan Hollywood al desnudo desde una mirada, ya jovial, ya crítica, y en los que vemos el papel que juegan en esa fábrica a gran escala las proyecciones de trabajo para elegir el casting o comprobar las tomas filmadas durante el rodaje, los pases de prueba para chequear la reacción del público o los glamurosos estrenos con la presencia de las estrellas como reclamo.
El cine cómico, una seña de identidad del Hollywood silente, viene de la mano de El moderno Sherlock Holmes, en el que Buster Keaton encarna a un proyeccionista que, dormido, sueña con ser un detective cuando, por mor de los milagros del cine, se adentra, atravesando la pantalla, en la película que está proyectando y se convierte en héroe de su historia.
Ya al otro lado del Atlántico, En el curso del tiempo es un fascinante viaje por los cines y las cabinas de proyección, las cuales son la verdadera sala de máquinas que hace posible que las imágenes cobren vida sobre el lienzo blanco de la pantalla. Del oriente procede Omboro, una pequeña joya del anime que lleva la firma del maestro Tezuka y nos invita a asistir a una proyección de una vieja película en una copia defectuosa. Para concluir, La fábrica de luz, un corto valenciano de AV la directora de La quinta portuguesa, nos descubre cómo de un poblado abandonado solo queda en pie una pantalla de cine levantada en medio del bosque. Ese hallazgo se convertirá en una aventura cinematográfica que tiene como protagonista a la luz de un proyector dando vida, en un ritual nocturno, a unas imágenes en movimiento.
Esperemos que vuestra experiencia de espectadores al terminar de ver estas películas sea la misma que la de Roland Barthes, al que le apasionaba, tras el efecto hipnótico de la proyección, salir de los cines: su cuerpo se convertía entonces “en algo relajado, suave, apacible: blando como un gato dormido”.
José Antonio Hurtado
Jefe de Programación de La Filmoteca
Películas
Gene Kelly, Stanley Donen · EEUU · 1952 · 103'
Arnaud Desplechin · Francia · 2024 · 88'
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46002 València
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