Edificio Rialto
Plaça de l'Ajuntament, 17
Programación regular de la Filmoteca, de martes a domingo.
- Entrada general: 2,5€
- Abono 10 sesiones: 20€
- Tarifa reducida: Jóvenes hasta 30 años, Carnet de estudiante, Carnet Jove, Carnet Habitant del Rialto, Carnet FNAC, personas jubiladas, paradas y grupos de más de 10 personas: 1,5€
- Menuda Filmo: Entrada gratuita para menores de 14 años. Cada persona podrá sacar un máximo de seis entradas.
HORARIO TAQUILLA Venta de entradas 30 minutos antes de cada proyección para cualquiera de las sesiones del día.
Venta anticipada en taquilla.ivc.gva.es
14 mayo de 2026
EL NOSTRE CINEMA: CON EL CULO AL AIRE
Con el culo al aire es el segundo largometraje del malogrado Carles Mira, el cineasta que con más ahínco perseveró en la construcción de un cine valenciano de raigambre verdaderamente popular. Su visión era clara: “La respuesta de los artistas e intelectuales ante el desierto cultural que nos legó el franquismo ha sido un cine de elite, de imitación de otros modelos. Hay ciertas películas españolas cuyas raíces debemos buscarlas en Woody Allen, o en Fassbinder, o en Bergman. [Yo intento] hacer cine desde nuestras propias raíces, sin ninguna vergüenza por parte de la izquierda hacia las Fallas, las fiestas de Moros y Cristianos o cualquier otra manifestación de ese estilo”. En consonancia con ello, su obra es irreverente, sensual y lúdica.
«Esta segunda película mía es una respuesta al primer largometraje. Cuando explotó la bomba en Alcoy [en una proyección de La portentosa vida del padre Vicente] intenté indagar un poco sobre el hecho. Descubrí que estábamos "con el culo al aire"; es decir, que las autoridades seguían en su sitio y que nadie hacía puñetero caso. Creo que el franquismo nos había creado una serie de fantasmas, que nos asustaban y que estaba claro que están ahí. La película es un poco un intento, o una oportunidad, para que nos podamos reír de esos fantasmas (…) Más que de esperpento hablaría de fiesta, esa Fiesta en la que, con mucho alcohol, empiezas perdiendo el miedo a tus fantasmas interiores y se acaba haciendo aguas sobre el pedestal de los "valores eternos"». Esta visión se sustancia en el film en una metáfora diáfana: la Transición como un manicomio de provincias.
La película se rodó en Llutxent, con la participación de un buen número de intérpretes no profesionales que se sumaban a nombres como Ovidi Montllor, Joan Monleón o Eva León. En el contexto de una inexistente infraestructura empresarial en Valencia, costó poco más de 20 millones de pesetas que se convirtieron en casi 150 en taquilla. Así pues, consiguió el apoyo del público: más de ochocientos mil espectadores acudieron a las salas a disfrutar de la insolencia y el esperpento. En sus propias palabras, de ese “cine que no quiere chulear al espectador ni redimirlo; tan solo seducirlo”, que “no haya que ver de rodillas, un cine bailable, sabroso, que se deje meter mano; un cine que huela a tomillo y a cebolla, que esté cosido a mano y que se pueda quemar alegremente al inicio de cada primavera”, con el objetivo de “retornar al barracón de feria y devolverle su magia”.