del 06 octubre de 2026 al 11 febrero de 2027
PERE PORTABELLA
Colaboran
Agradecimientos
Desde el 6 de octubre y hasta el día en que Pere Portabella (Figueres, 1927) cumplirá cien años, la Filmoteca Valenciana se suma a las más de cien instituciones de todo el mundo que participan en Acció Portabella, un proyecto impulsado por Filmoteca Española y Filmoteca de Catalunya que conmemora el centenario del cineasta. Esta celebración internacional extiende el mensaje vital y artístico del creador: el impulso al diálogo, al coraje, a la centralidad de la vanguardia, con su proverbial tenacidad para generar acuerdo, provocación, movimiento y transmisión. En València se podrán ver toda su filmografía como director y parte de las películas que impulsó como productor.
Productor, guionista y director, Pere Portabella es una figura irrepetible y de enorme relevancia histórica dentro del cine español. El recorrido por su trayectoria invoca conceptos como vanguardia, experimentación, resistencia y política. Una práctica artística profundamente enraizada en su contexto cultural, político e histórico y presente en los festivales de cine y en los grandes museos y centros de arte como el MoMA, la Documenta de Kassel o el Centro Georges Pompidou, entre otros.
A finales de los años cincuenta inicia su actividad como productor a través de su firma Films 59, con tres títulos esenciales:
Los golfos (Carlos Saura, 1959), El cochecito (Marco Ferreri, 1960) y
Viridiana (1961). Unos años después debuta como director con
No compteu amb els dits (1967), donde inicia su colaboración con el poeta Joan Brossa, a la que siguen
Nocturno 29 (1968), el primer trabajo de muchos con el músico Carles Santos,
Vampir-
Cuadecuc (1970) y
Umbracle (1972). Son obras que unen la reflexión y la experimentación en torno al lenguaje cinematográfico con un compromiso político que nunca abandonó y le convierten en uno de los protagonistas indiscutibles de la modernización de nuestro cine, en un marco de radicalización desarrollada en prácticas semiclandestinas o abiertamente de oposición antifranquista. Portabella formó parte del Grup de Treball, colectivo de artistas activo entre 1973-1975 centrados en la reflexión en torno a los límites y la naturaleza de la práctica artística desde una perspectiva crítica y en la defensa de la función social del arte, en sintonía con otras corrientes internacionales. El culmen de todas estas preocupaciones es
Informe general sobre algunas cuestiones de interés para una proyección pública (1975), un retrato coral de las alternativas políticas que se abrirían tras la muerte del dictador y un reflejo del deseo de cambio social.
En palabras de Marcelo Expósito en el catálogo de Documenta 11, Kassel 2002: “el cine de Portabella pulveriza los mecanismos que producen el naturalismo de la representación clásica, atacando los modos burgueses de vida y sus formas alienadas de identidad social. (…) Una práctica fílmica fuertemente antiidealista, que se mueve entre la exploración al extremo de la fascinación que sobre el espectador ejerce la proyección técnica en la sala oscura y el distanciamiento crítico antiilusionista”.
Durante la Transición, Portabella se centró en el ámbito político institucional, ejerciendo como diputado y senador. En 1989 volvió al cine con
Pont de Varsòvia, una ficción aparentemente más convencional pero tan política como su obra anterior, en torno a la situación de Europa en el momento de la caída del Muro de Berlín. Con
El silencio antes de Bach (2007) entronca con sus trabajos previos sobre la música y su relación con la imagen. En 2015 compone una segunda parte de
Informe general, con el subtítulo “El rapto de Europa”, un retrato de la grave crisis sistémica, del nuevo protagonismo ciudadano frente a ella y de la recuperación de la política por la gente común.