GREGORIO MUÑOZ MONTORO (VALENCIA, 1906 - BUENOS AIRES, 1978)
Compra realizada el año 1990
- Fotografías, cartas y recortes de prensa relacionados con su actividad profesional, especialmente de la realizada en Argentina.
- Dibujos y acuarelas originales con bocetos de algunas de sus escenografías, tanto para teatro como para cine.
Carrera profesional
Director artístico. Desarrolló prácticamente toda su carrera en Argentina, país al que llegó tras su exilio de España al finalizar la Guerra Civil. Durante la república realizó trabajos de ilustración y decoración, colaborando con Josep Renau y Salvador Alarma (escenógrafo del Liceo de Barcelona).
Su trabajo de escenógrafo fue de vital importancia en la evolución del cine argentino, en el que introdujo diversas innovaciones técnicas, procedentes de su formación europea (había estado becado en Francia, Holanda y Bélgica), que modificaron a su vez la tradicional forma de iluminar de los operadores argentinos, y contribuyeron a mejorar la calidad del sonido. En todas sus películas está presente un acentuado sentido del espectáculo, y una gran riqueza de detalles, desconocidos hasta entonces en las producciones argentinas.
Tras su primera película,
Canción de cuna (Gregorio Martínez Sierra, 1941), ha trabajado con todos los directores importantes del cine argentino: con Luis Saslavsky en
La dama duende (1945),
El abanico de Lady Windermere (1948),
Las ratas (1962), etc.; con Luis César Amadori en
Alma fuerte (1949),
Nacha regules (1950),
La de los ojos color del tiempo (1952),
Amor prohibido (1958), etc.; con Leopoldo Torre Nilsson en
En cuerpo y alma (1953) y
El protegido (1956); con Lucas Demare, en
Los isleros (1951),
Detrás de un largo muro (1958),
Hijos de hombre (1960).
Además de su actividad cinematográfica, desarrolló una amplia labor en el campo teatral.
Historia del cine valenciano, Levante EMV